Tirosinemia Tipo II (Tipo oculo-cutáneo o síndrome de Richner-Hanhart)
Introducción
Se produce por un defecto de la enzima citosol tirosina aminotransferasa (Figura 1). Como consecuencia se eleva el nivel de tirosina en plasma y líquido encéfalo raquídeo. Se forman también los ácidos fenólicos 4-hidroxifenil-pirúvico, láctico y acético a consecuencia de la deaminación de tirosina en los riñones o por el metabolismo de tirosina por acción de la aminotransferasa mitocondrial. La tirosina forma cristales intracelulares cuando su concentración excede la saturación, siendo ellos los responsables de las lesiones cutáneas y oculares. Los problemas neurológicos probablemente se deben a los niveles altos de tirosina. La herencia es autosómica recesiva y el gen se localiza en el cromosoma 16q22.1-22.3.
Clínica y diagnóstico
El cuadro clínico se caracteriza por lesiones oculares (75%), lesiones cutáneas (80%) y alteraciones neurológicas (60%). Las lesiones oculares pueden aparecer en los primeros meses de vida con fotofobia y lagrimeo junto a intensos dolores. La conjuntiva se ve inflamada y posteriormente desarrollan úlcera corneal, similar a la herpética, pero bilateral. Como secuela se produce lesiones en la cornea, disminución de la visión y glaucoma.
Las lesiones cutáneas están limitadas a las plantas de los pies y las palmas de las manos. Comienzan como vesículas o erosiones dolorosas. Se vuelven hiperqueratóticas con un borde eritematoso y son de diámetro variable entre 2 y 3 cm.
Las alteraciones neurológicas son variables, desde individuos que se automutilan y tienen grave retardo mental y microcefalia, hasta algunos que son normales. Otros presentan déficit de coordinación fina y de lenguaje.
El diagnóstico se sospecha al encontrar tirosina plasmática mayor a 1200 uM/L junto a las lesiones oculares y cutáneas. También se encuentra aumento de la excreción urinaria de ácidos p-hidroxifenilpirúvico, fenilláctico y fenilacético. Se debe confirmar el diagnóstico midiendo actividad enzimática o analizando las mutaciones. Probablemente la mayoría de los pacientes que se creía eran tirosinemia tipo II, en realidad hayan sido tirosinemia tipo III .
Tratamiento
La restricción nutricional de fenilalanina y tirosina alivia rápidamente las lesiones oculares ocasionadas por la cristalización intracelular de tirosina y las lesiones de piel revierten al mes o dos de tratamiento.
Las recomendaciones de fenilalanina y tirosina varían ampliamente y dependerá de la actividad de la enzima tirosina aminotransferasa, de la edad, peso, tasa de crecimiento y estado de salud. Por estar prohibidos los alimentos de origen animal se recomienda el uso de leches especiales sin fenilalanina y tirosina. Las calorías, vitaminas y minerales, se entregan según recomendaciones normales (tabla 1).
Generalmente no hay lesiones oculares y de piel cuando el nivel de tirosina es menor a 800 uM/L y fenilalanina entre 35 - 90 uM/L, y la orina está libre de los ácidos orgánicos N-acetiltirosina, p-tiramina y parahidroxifenilpiruvato.
Por desconocer cuál es el efecto de la hipertirosinemia en el desarrollo del cerebro, se indica restricción nutricional estricta a mujeres con tirosinemia tipo II que deseen un embarazo.
Tabla 1
Recomendaciones de fenilalanina y tirosina en tirosinemia tipo I
| Edad Meses | Fenilalanina + Tirosina mg/kg/día | Proteína g/kg/día | Calorías Kcal/kg/día |
| 0 - 3 | 65 - 155 | 3.0 - 3.5 | 120 |
| 3 - 6 | 55 - 135 | 3.0 - 3.5 | 120 |
| 6 - 9 | 50 - 120 | 2.5 - 3.0 | 110 |
| 9 – 12 | 40 - 105 | 2.5 - 3.0 | 105 |
Fuente: Protocolo Ross, 2001
M.Sc. Verónica Cornejo, Dra. Erna Raimann,
Unidad de Enfermedades Metabólicas
Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA)
Universidad de Chile
E-mail: vcornejo@inta.cl Página web: www.inta.cl
7/10/2003